Abusadas Incesto

Se coje a la sirvienta frente a su madre



Esta es la historia de cómo un tipo se coje a la sirvienta frente a su madre, una vieja muy hija de puta. Una anciana paralítica, mala y resentida, que en cada oportunidad maltraba a su sirvienta, la insultaba y la humillaba. Pues la vieja malvada envidiaba el cuerpo y la lozanía de la joven rubia, envidiaba sus tetas, su culo duro y redondito. Pero, por sobre todo, la envidiaba por como su hijo la veía con deseo. La sirvienta necesitaba mucho el trabajo, así que toleraba al vejestorio como mejor podía. Pero un día la vieja llegó muy lejos y quiso despedir a la sirvienta enfrente de su hijo. ¡GRAN ERROR!

El tipo, un hombre hecho y derecho con mucho camino recorrido, se cansó del asunto. Después de todo, él mantenía a su madre y pagaba el sueldo de la rubia. ¿Quién demonios se creía esa vieja para decirle a él lo que tenía que hacer y dejarlo en ridículo frente a la doméstica? Entonces puso en acción algo con lo que había fantaseado durante semanas. Le dijo a la sirvienta que le aumentaba el sueldo si aceptaba ser su puta y la ayudaba a poner a la vieja de mierda en su lugar.

Claro que la chica aceptó enseguida. Y no solo por el dinero, que le iba a venir muy bien, sino también porque ansiaba vengarse de la vieja paralítica desde el primer día que entró a la casa. Juntos pusieron el plan en marcha. Ataron a la madre y la dejaron en un costado, asegurándose de que la anciana pudiera observar todo lo que estaba por pasar. El hombre se llevó a su sirvienta al sillón y comenzá a chuparla toda, a desnudarla y a follarla por atrás, siempre ante la atenta mirada de su mamita.

La anciana, que en su tiempo también había sido muy puta, no quitó los ojos de la acción. Tiempo atrás, cuando no era ni tan vieja ni tan inutil, ella misma había disfrutado de la verga de su hijo. Aquello le traía muy buenos recuerdos. La sirvienta disfrutó de cada segundo en el que era embestida por la polla de su amo, mirando a la vieja mala con sorna y calentura. Todo termina de la mejor manera: el hijo, para poner a la madre en su lugar, acaba sobre sus tetas viejas y mustías, llenándola de leche caliente, humillándola enfrente de su nueva esclava sexual.

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